Caídas en ancianos y riesgo de mortalidad

Análisis recientes de la literatura en Estados Unidos han reportado un aumento de mortalidad secundarias a caídas en personas de 65 años o más, las cuáles se han incrementado en un 31% entre 2007 y 2016. La tasa de muertes asociadas a caídas incrementó de 47 por cada 100.000 habitantes a 62 por cada 100.000 habitantes.

De acuerdo a los reportes de datos a nivel nacional, las muertes relacionas por caídas en ancianos aumentaron en 30 estados de Estados Unidos y en Washington DC. En el año 2016, la tasa varió grandemente entre distintos estados, siendo por ejemplo de 24 por 100.000 habitantes en Alabama a 143 por cada 100.000 habitantes en Wisconsin. Las muertes relacionadas a caídas fueron más frecuentes entre adultos de 85 años o más, vs. en adultos más jóvenes. También fueron más frecuentes las muertes en adultos de raza blanca que entre otras razas, y, más frecuentes en hombres que en mujeres.

Los autores concluyen que los proveedores de cuidados médicos en general deben ser advertidos acerca de esta realidad, sobre todo porque las caídas son prevenibles. De hecho, es necesario conversar con los pacientes durante sus evaluaciones anuales de salud acerca de esto.

Hay herramientas disponibles para medir el riesgo de caídas en este grupo de pacientes, además que hay medidas prácticas que pueden ser implementadas para prevenirlas, ejemplo:
1- Uso de calzados apropiados con soporte antiderrapante, fácilmente adquiribles en el mercado.
2- Disminuir y evitar el uso no supervisado de medicamentos que puedan producir somnolencia o alterar el equilibrio o la marcha.
3- El uso de dispositivos como bastones y andaderas en los casos apropiados.
4- Evitar el uso de escaleras sin acompañantes, así como ubicar a las personas ancianas en dormitorios en el primer piso en los hogares.
5- Colocar en las paredes y sobre todo en los baños agarraderas para que se puedan ayudar durante sus momentos de aseo y uso de sanitarios.
6- En casos necesarios, la asistencia de personal de compañía permanente puede también minimizar la probabilidad de caídas.

Recordando que este tipo de pacientes son considerados actualmente como personas vulnerables, debemos estar concientes y prevenidos acerca de este aspecto que aumenta la morbimortalidad de ellos, sobre todo en un aspecto que tiene la probabilidad de ser prevenido. Es responsabilidad de los proveedores de salud no descuidarnos en este asunto, y de esta manera asegurar que en esos últimos años de vida las personas estén protegidas de esto, que puede llevarlos a la muerte o afectar grandemente su calidad de vida y de sus familiares.
DR. CELIO RÍOS
ESPECIALISTA EN MEDICINA INTERNA

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