Dieta cero carbohidratos

¿Dieta cero carbohidratos…?

Myriam Fernández Ortega
Doctora en Nutrición.
Maestría en Bioquímica

La glucosa es un combustible universal. De ella extraen energía seres vivos tan distintos como una bacteria, una planta de frijol, un elefante y un ser humano. Es un combustible tan versátil, que puede suministrar energía mediante su oxidación en presencia o en ausencia de oxígeno.

La naturaleza, que siempre tiene la razón y nos demuestra una asombrosa lógica, ha puesto glucosa en la mayoría de los productos que el ser humano utiliza como alimento. En todas las culturas, la principal fuente de energía está constituida por un alimento rico en glucosa, generalmente en forma de almidón. ¿Será una simple coincidencia?

Independientemente del tipo de carbohidrato que contengan los alimentos consumidos, la mayoría de ellos, luego de digeridos, se absorben en forma de glucosa o son convertidos en glucosa posteriormente en las células.

Todos los tejidos del ser humano pueden utilizar la glucosa como fuente de energía. Algunos tienen otras alternativas, como aminoácidos y ácidos grasos. En el caso del cerebro, es su combustible preferido. Otros tejidos, que no tienen mitocondrias no tienen elección, ellos siempre son glucodependientes. Por ejemplo, el eritrocito.

Por eso, cuando la glicemia está baja, las vías metabólicas se organizan para responder a la urgencia: hay que asegurar un suministro mínimo de glucosa para los consumidores prioritarios como el tejido nervioso, retina, eritrocitos. Se recurre a la degradación del glucógeno hepático y a la síntesis de nueva glucosa, aunque haya que sacrificar proteínas musculares. Otros tejidos utilizarán la grasa como fuente de energía, con el consecuente aumento de cetoácidos producidos por el hígado en un intento por asegurar fuentes de energía a tejidos extrahepáticos.

Esta breve descripción de la “administración de la disponibilidad de glucosa” es indicativo de su extremada importancia metabólica que se ve reconocida en las dietas mínimas, como la legendaria dieta de pan y agua en sujetos ambulatorios y en las conocidas soluciones de dextrosa al 5% del ambiente hospitalario.

¿Entonces por qué razón si la naturaleza nos demuestra la importancia de la glucosa como fuente de energía, voluntariamente se le excluiría de la alimentación con el argumento de que es la glucosa la responsable de la obesidad y las complicaciones de salud asociadas a ésta? Si la glucosa fuera nociva para la salud, el organismo no se esforzaría tanto para obtenerla.

En nutrición se aplica siempre una sencilla regla que es de todos conocida: “todo en exceso es malo”. En este caso, tan riesgoso es el exceso de carbohidratos, como la creciente tendencia a las dietas “cero carbohidrato”, porque éstas no son fisiológicas.

,
Entrada anterior
Terapia de presión negativa integrada con instilación o VAC ULTA
Entrada siguiente
GLIM Criterios estandarizados para evaluación diagnóstica de la desnutrición

Entradas relacionadas

Menú