Ejercicio y salud

Es bueno ver como a nivel mundial, sobre todo en el mundo occidental, hay un interés creciente y constante en lo que a materia de ejercicio físico se refiere. Las campañas de promoción, el mercadeo y el avance en la comunicación sin duda contribuyen a que esto se esté dando. Todo esto puede resultar positivo siempre y cuando podamos tener los controles para evitar los excesos que siempre tendrán la tendencia a aparecer.

Sin embargo, debemos aclarar que los intereses, motivaciones y métodos pueden ser muy variados, por lo cual los resultados pueden variar mucho. De allí la necesidad de hacer algunas consideraciones con el objetivo de orientar.

Desde el punto de vista fisiológico la actividad física de ejercicio tiene múltiples efectos en el metabolismo celular y hormonal, lo cual a su vez está relacionado con aspectos genéticos, énfasis en qué tipo de músculo es estimulado, el momento del día y la temperatura a la que se hace ejercicio, y por supuesto, el tipo de alimentación que la persona lleva. En este punto es sumamente importante sugerir que una persona que no tenga el hábito de realizar actividades de ejercicio físico con regularidad, sobre todo si tiene más de 35 años, debería realizarse una evaluación médica y determinar cuál tipo de actividad deportiva le conviene y la intensidad a desarrollar de la misma de acuerdo a su condición.

Desde el punto de vista de salud cardiovascular, que es nuestro principal enfoque, se ha podido determinar a nivel de laboratorio que el ejercicio físico, sobre todo el aeróbico, está relacionado con la liberación de sustancias como óxido nítrico y otro tipo de sustancias vasodilatadores arteriales. Durante el ejercicio se liberan endorfinas y aumentan los niveles de dopamina. Hay activación de vías intracelulares hepáticas e intestinales que aumentan la producción de apoproteínas y como consecuencia de las lipoproteínas de alta densidad, HDL, entre otras cosas. Esto se traduce en estímulos metabólicos y químicos que a la final tienen una tendencia a reducir presión arterial, producir una sensación de bienestar general, y aumentan el llamado transporte en reversa del colesterol hacia el hígado con ayuda a modular el perfil Lipídico y disminuir aterosclerosis. Las preguntas que vienen inmediatamente son: ¿qué hacer? Y ¿cuánto? Se ha demostrado en estudios clínicos con buen nivel de evidencia que estos cambios se logran con mínimo “caminar 30 minutos de manera continua en una superficie plana 150 minutos A LA SEMANA”. Interesantemente, el efecto del ejercicio es cuantificable semanalmente, por lo que esto puede fraccionarse en 30 minutos 5 días a la semana, ó, 50 minutos 3 veces por semana, por ejemplo.

Al leer los datos anteriores realmente nos parece algo completamente alcanzable el desarrollar un hábito de ejercicio que contribuirá a la salud cardiovascular, y luego de 3 meses de iniciar y mantenerlo de manera ininterrumpida se ha determinado que casi el 60% de las personas perseveran y se mantienen haciendo ejercicio. Las noticias son alentadoras.

DR. CELIO RÍOS

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