Estrategias nutricionales para favorecer el crecimiento óptimo en la infancia


En otras ocasiones me he referido a como la nutrición óptima incide de forma favorable en el neurodesarrollo y de cómo las deficiencias de micronutrientes lo afectan. En esta oportunidad me voy a referir de qué manera afecta el crecimiento y de algunas estrategias sencillas que podemos implementar en nuestra población. En Pediatría consideramos que el crecimiento del niño es un biomarcador de salud y bienestar. La maduración física es un proceso dinámico que involucra cambios desde el punto de vista molecular, celular, somático y esto es favorecido por el entorno; particularmente, la nutrición. Es cierto, que los factores genéticos inciden en los mismos y no los debemos menospreciar.
El crecimiento debe ser monitorizado dentro de los parámetros de las curvas de crecimiento de la OMS, que nos indicarán que el crecimiento es adecuado. Todos los profesionales de la salud, que evaluamos crecimiento en las citas pediátricas de control, debemos evaluar en dichas curvas: el peso, la talla y el perímetro cefálico. Este último, es una medida indirecta del crecimiento cerebral, que es un indicador para pronóstico de IQ posterior.
Algunas estrategias nutricionales que podemos implementar para favorecer un crecimiento óptimo en la infancia en nuestro medio son (no están enumeradas en orden de importancia):
1. Acceso a agua potable, manejo adecuado de las aguas servidas, lavado de alimentos y lavado de manos: todas estas medidas reducen la incidencia de diarreas y cuadros respiratorios.
2. Uso de la vacuna de rotavirus: reduce la incidencia de diarreas por este virus, que es una de los principales causantes de hospitalización por deshidratación, comprometiendo el crecimiento posterior del niño.
3. Uso de hierro en la embarazada.
4. Pinzamiento tardío del cordón umbilical, uso de hierro y vitaminas desde el cuarto mes en todos los lactantes: reduce la incidencia de anemia en el primer año.
5. fortificación de alimentos: reduce la deficiencia de micronutrientes en la infancia.
6. Modificación de los patrones inadecuados de alimentación de los padres.
7. Buenos hábitos al momento de las comidas dentro del hogar: apagar celulares, no televisor a la hora de comer, evitar distracciones, estar de buen humor, escoger alimentos adecuados.
8. Consumo de agua.
9. Ingerir al menos 5 frutas o vegetales al día
10. No consumir gaseosas y jugos con alto contenido de azúcar.
Dr. Martín A. Lasso B.
Pediatra-Neonatólogo
malasso2000@yahoo.com