¡Importante! Evalúa y plantea objetivos para que obtengas un tratamiento adecuado


En varias ocasiones he conversado con colegas que me cuentan sobre su labor domiciliaria o en sus sitios de trabajo, sus experiencias de su alegría cuando mejoran pronto y frustraciones cuando no. La pregunta que siempre les hago para saber si tienen un orden efectivo con la fisioterapia es la siguiente: ¿Evalúas a tu paciente y trazas objetivos de tratamiento en la primera ocasión? Esta es la primera clave para que el tratamiento te resulte, sino no lo recuerdas o no quieres hacerlo para ahorrar tiempo puede ser la piedra que tropiece el proceso adecuado de rehabilitación física.
Voy a aprovechar esta oportunidad para recordarte un pensamiento que en el pasado me ayudó mucho: “Una excelente recuperación de tu paciente es directamente proporcional a una evaluación y planteamiento de objetivos adecuados a la necesidad de cada uno de ellos”.
En un pasado remoto, para plantear dichos objetivos se utilizaba los términos de deficiencia, discapacidad y minusvalía de la CIF. Actualmente se sigue utilizando esta clasificación, pero actualizada por la OMS en la 54 Asamblea Mundial de Salud, la cual estableció nuevos términos que luchan a favor de la dignidad de las personas como son:
Déficit: este término sustituye a la palabra antes utilizada “deficiencia”. Es para definir la disminución del funcionamiento fisiológico en cualquiera de los sistemas humanos, en nuestro caso el sistema muscular, articular, óseo, fascial y neurológico.
Limitación de la actividad: sustituye a la palabra “discapacidad”. Este nuevo término se relaciona íntimamente con la ejecución de las actividades de la vida diaria; un ejemplo sencillo sería un paciente con una lesión dolorosa del hombro tendrá una limitación para sus actividades de aseo y vestimenta.
Restricción de la participación: este último término quizás fue el cambio más radical, ya que la palabra “minusvalía” antes utilizada no dignificaba a los pacientes. Actualmente ésta terminología se utiliza para referirse a la restricción y dependencia que una patología o varias pueden causar en el entorno o rol social de la persona.
Estas tres nuevas palabras luchan a favor de la igualdad de posibilidades como por ejemplo: una persona con una amputación de una extremidad puede llegar a tener un déficit, una limitación de la actividad y una restricción de la participación inicialmente, pero si esa persona es resiliente y recibe un adecuado tratamiento interdisciplinario, incluyendo una excelente fisioterapia, podrá superar muy bien la limitación de la actividad, eso quiere decir que podrá ser independiente en sus AVD y de igual forma podrá superar su restricción de la participación, ya que con la utilización de ortesis o prótesis podrá a volver a ser una persona productiva y cumplir su rol en la sociedad.
Si te agradó la lectura de este artículo, el cual quise compartir contigo, te espero el próximo mes de noviembre, donde utilizaremos estos conocimientos para la elaboración de un ejemplo de historia clínica, objetivos y plan de tratamiento a corto, mediano y largo plazo.
LICDO. LUDWING ROMERO