La creciente importancia de la fibra dietética

La creciente importancia de la fibra dietética

Myriam Fernández Ortega
Doctora en Nutrición.
Maestría en Bioquímica

Después de 1979, cuando Denis Burkitt, publicó su libro “Don’t Forget Fibre in your Diet”, en el que asociaba la alimentación con las enfermedades más comunes en la sociedad occidental, la fibra dietética ha sido objeto de numerosos estudios y su importancia en la alimentación parece aumentar a la luz de nuevas investigaciones.

Sin embargo, definirla ha sido ardua tarea desde que en 1953, Hipsley se refirió a la fibra dietética, como  celulosa, hemicelulosa, y lignina. Desde entonces, se consideró fibra dietética a la fracción de un alimento vegetal que no es digerible por las enzimas digestivas del ser humano.  En 2002, el Instituto de Medicina de USA hizo una distinción entre dos tipos de fibras: la fibra dietética, definida como la fracción no digerible ni absorbible de los vegetales, (hidratos de Carbono y lignina), que son intrínsecas, pasan inalteradas por el sistema digestivo y permanecen intactas después de la digestión del alimento. El otro tipo de fibra se refiere a la fibra funcional, que consiste de hidratos de carbono no digeribles, que son fermentados por las bacterias que componen la flora intestinal y que tienen un efecto fisiológico beneficioso en el bienestar humano. Así, la fibra total, será la suma de la fibra dietética y la fibra funcional.

Tradicionalmente, al primer tipo de fibra (fibra dietética) se le llamaba fibra insoluble, mientras que a la fibra funcional, se le conocía como fibra soluble, término químicamente incorrecto porque se confunde la capacidad de una macromolécula de atrapar agua y formar un hidrogel viscoso, con la hidrosolubilidad, que está restringida para las  moléculas de grandes dimensiones.

Actualmente no se dispone de información suficiente para determinar la Ingesta diaria recomendada (RDA); se considera que la ingesta adecuada (AI), basada en el nivel de consumo que protege a los adultos contra enfermedades cardiovasculares, es de 14g/1000kcal, lo que corresponde a 25-30g/día para un consumo habitual promedio de 2000 kcal. Esto es apenas el 25% de los 100g/día que se estima consumía el hombre primitivo.

Consumir suficiente fibra dietética debe ser un objetivo en un programa de alimentación saludable. La variedad es amplia y todas vienen de vegetales.  Además de la celulosa, hemicelulosa y lignina, se incluyen las gomas, pectina, betaglucano, inulina, psyllium, oligosacáridos y almidón resistente.

Se han descrito efectos fisiológicos importantes relacionados con la viscosidad, que retarda la digestión y absorción de nutrientes, y puede reducir en promedio un 10% la absorción de glucosa y colesterol. La fermentación por parte de la microbiota intestinal produce ácidos grasos de cadena corta que proveen energía al colonocito, y se asocia con funciones inmunoreguladoras. La sensación de saciedad y el incremento de la masa fecal son otros de los conocidos efectos de la fibra dietética.

El bajo consumo de fibra dietética, común en la sociedad industrializada, llevó a Burkitt a decir que éstas son sociedades constipadas y que “mientras menor sea la evacuación intestinal, mayor será el tamaño del hospital”, frase que ayer fue considerada chistosa y hoy parece ser profética.

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