La importancia del juego en el desarrollo biopsicosocial del niño

La importancia del juego en el desarrollo biopsicosocial del niño (primera parte)

Dra. Adriana Shaik de Sandoval
Psicóloga Clínica- Hipnoterapeuta
Terapeuta C.C.- Ex Catedrática UP.
E-mail: adrisan009@gmail.com

El juego constituye una actividad básica en la vida del niño, tiene carácter placentero y al mismo tiempo beneficioso puesto que aprenden a conocer la vida jugando, por lo que resulta necesario para su desarrollo. Los especialistas de diferentes disciplinas consideran que es muy valioso para el desarrollo físico, mental y social del individuo.

Según las psicólogas Papalia y Olds “el juego es una actividad multifacética que trasciende todos los niveles de la vida del niño. Los sentimientos, el intelecto, la cultura y el comportamiento entran todos en el juego”.

El Psicoanálisis afirma que el juego es un factor determinante en la salud mental del niño.

A través del juego los niños buscan, exploran, prueban y descubren el mundo por sí mismos, siendo un instrumento muy valioso para la educación.

El juego activo y al aire libre es necesario para que el niño ejercite su cuerpo y desarrolle adecuadamente sus músculos. Desarrollan también muchas habilidades deportivas. El niño suele desarrollar capacidades físicas: coordinación psicomotriz, motricidad gruesa y fina.

Explorando y coleccionando, por ejemplo, el niño obtiene información que no lograría recibir en los libros escolares. También ayuda al niño a comprender y distinguir entre realidad y la fantasía. Jugando, el niño aprende a representar el papel sexual de acuerdo a los patrones de conducta aceptados y aprobados por la sociedad.

Le ayuda a expresar sus emociones de forma socialmente aceptables y le permite liberar y canalizar energía ya que de no lograrlo podría desencadenar tensión, nerviosismo, irritabilidad y hasta agresividad.

También tiene un valor terapéutico ya que en la vida cotidiana el niño necesita liberar tensiones originadas por las restricciones que el medio ambiente le impone y al canalizar sus energías, pueden dormir saludablemente durante la noche.

Les permite además el desarrollo sensorial y mental mediante la identificación de tamaños, formas, colores, texturas, y significado de diferentes objetos. El desarrollo afectivo al experimentar emociones, curiosidad, expectación o alegría; y también como solución de conflictos emocionales al satisfacer sus necesidades y deseos que en la vida real no podrán darse ayudándolos a enfrentar situaciones cotidianas.

También les ayuda a desarrollar creatividad e imaginación, a formar buenos hábitos de participar, compartir, colaborar y trabajar en equipo.

El juego tiene además un valor moral pues el niño aprende que debe ser justo, honrado, y saber perder, si es que quiere constituirse en un miembro del grupo de juego.

Definitivamente el juego ayuda al niño a desarrollar una personalidad sana y equilibrada. Para el logro de este objetivo el niño debe mantener un equilibrio entre las, las actividades académicas, lúdicas y domésticas a fin de que no se den excesos o mermas en ninguna de ellas.

Es responsabilidad de los padres, orientar a los hijos respecto a distribuir y organizar el tiempo a fin de que les alcance para poder realizar las diferentes actividades.

Continuará…

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