Los 7 Hábitos en la Atención Efectiva del paciente con Vértigo

Los 7 Hábitos en la Atención Efectiva del paciente con Vértigo

“Empezar con un fin en mente” y “Obtener los datos clave”

José Gregorio Ledezma Rodríguez
Médico otorrinolaringólogo
Formación en otología y otoneurología
ledezma.orl@gmail.com

Empezar con un fin en mente se refiere a comenzar con una clara comprensión de donde se quiere llegar para planificar la ruta y dar los pasos adecuados que nos conduzcan a la meta.

En la atención del paciente con vértigo, ese fin en mente es el diagnóstico y tratamiento adecuado. Para llegar allí, la ruta implica algunas acciones: Escuchar con atención (edición enero 2019), Obtener los datos clave (tema de hoy), entre otras.

El primer dato clave es precisar el síntoma que aqueja al paciente (vértigo, desequilibrio, síncope, etc.), porque esto ubica el lugar donde se esté originando y orienta el diagnóstico. Por ejemplo: el vértigo se origina en el sistema vestibular y produce sensación de movimiento con conservación de la conciencia, mientras que el síncope, otro trastorno del equilibrio que suele confundirse con el vértigo, se origina en el sistema cardiovascular y puede producir inestabilidad, sensación de caída, desvanecimiento y perdida de la conciencia. ¿Parecidos? Si porque quien lo padece no dispone de las herramientas comunicacionales para establecer diferencias y es el médico quien debe precisar las características e ir “descubriendo” el lugar de origen de los síntomas.

Para esto existen diversas clasificaciones y la clásica de Drachman y Hart sigue siendo la preferida de los investigadores.

Puntos clave en la Clasificación de Drachman y Hart

Otro elemento clave es la recurrencia de los episodios de vértigo porque algunas entidades como el Ménière presentan vértigos recurrentes, mientras que en otras como la Neuronitis Vestibular, resulta muy poco probable la aparición de un nuevo episodio.

Clasificación de Ledezma de los vértigos según la presentación (Botica N° 11, Año 2012).

Vértigo agudo incapacitante: se trata de un cuadro de reciente aparición (minutos, horas, días) que limita el desempeño diario del paciente y genera dificultad para la bipedestación y deambulación. Puede cursar con intolerancia a la vía oral.

Vértigo agudo recurrente: puede ser de reciente aparición (minutos, horas, días) y el paciente describe cuadros similares previos con períodos asintomáticos entre los episodios.

Vértigo “crónico” o inestabilidad persistente: 4 semanas o más desde que inició el síntoma, no cesa y se transforma en una sensación de inestabilidad permanente.

Además de la recurrencia, la duración del episodio de vértigo y los síntomas asociados (audiológicos o neurológicos) orientan el diagnóstico. Mientras que el vértigo más frecuente, el Posicional Paroxístico Benigno (VPPB), se origina en los canales semicirculares, cede en segundos y no presenta síntomas audiológicos, El vértigo de Ménière, es recurrente, se origina a lo “interno del oído interno” (endolinfa), no solo en la porción posterior, responsable del equilibrio, sino también compromete la parte anterior (cóclea) responsable de la audición, de donde deriva los síntomas asociados: tinnitus, plenitud, hipoacusia e hiperacusia.

Es así como existen datos clave obtenidos al interrogatorio que contribuyen al diagnóstico del paciente con vértigo. Y como “a bailar se aprende bailando”, la atención atenta y frecuente a pacientes con vértigo va a permitir afinar el entendimiento para detectar estas sutilezas en la presentación de los síntomas que corresponden los datos clave para llegar al diagnóstico certero e instaurar el tratamiento adecuado.

Entrada anterior
Los pacientes. Sus heridas y los cuidadores
Entrada siguiente
Dietas Veraniegas

Entradas relacionadas

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Menú