Myriam Fernández Ortega
Doctora en Nutrición
Maestría en Bioquímica

Eres la sal de la tierra!…, tienes mucho “salero” son lindos piropos que reconocen la importancia de la sal para la vida.

Necesitamos la sal. Nuestras células, como los continentes, están rodeadas de agua salada. Al sudar se pierde sal y el organismo protesta con debilidad, náuseas, mareo cuando la sudoración es excesiva. Pero si le obsequiamos más sal de la necesaria, se complica la salud.

Sal es el nombre común para el cloruro de sodio, constituido por 40% de sodio y 60% de cloro. De éstos dos, el problemático es el sodio, cuyo exceso se asocia a hipertensión arterial, daño renal y otras patologías.

El sodio está en la sal, pero también en muchos otros productos de consumo diario; por eso resulta un reto la ingesta máxima de 2300mg/día de sodio que contiene una cucharadita con aproximadamente 6g de sal y cumplir así con la recomendación de la OMS (Organización Mundial de la Salud). No sobrepasar el máximo es difícil y lograr el ideal de 2000mg de sodio al día, que representan 5g de sal, implica un profundo cambio en los hábitos de alimentación.

En el continente americano la ingesta diaria por persona duplica los 5g de sal (2000mg de sodio) recomendados. En el 2013, la OMS/OPS, acordó un plan (SaltSmart consortium) para reducir a la mitad el consumo de sal en el continente para el año 2020. Esta es la mejor medida costo/efectividad para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El acceso a mejores ingresos económicos y estilos de vida más modernos incrementa el consumo de sodio, porque los alimentos industrializados figuran con mayor frecuencia en la alimentación diaria y la casi totalidad de ellos contienen sodio en diferentes aditivos. Además de la sal, este mineral viene con diferentes acompañantes: nitrito de sodio, bicarbonato de sodio, benzoato de sodio, sorbato de sodio, glutamato de sodio, sulfito de sodio y otros. Sólo hay que leer detenidamente la lista de ingredientes en las etiquetas para encontrarlo.

La sal utilizada para preparar la comida sólo aporta en promedio un 30% del sodio total del día; el 70% restante viene de las salsas, mayonesa, aderezos, sazonadores y alimentos procesados tan variados como jugos de frutas, aguas gasificadas, refrescos, cereales para desayuno, quesos, aperitivos, galletas, pan, snacks, sopas deshidratadas, alimentos enlatados o congelados, untables.

El gusto por el sabor salado se aprende muy temprano. Para evitarlo, es recomendable no agregar sal a la comida de los niños menores de 2 años. Para los adultos, el sodio equivalente a 1 cucharadita diaria de 5g de sal (2000mg de sodio) debe ser la meta para no salarse la vida con los problemas de salud asociados al exceso de sodio.

,
Entrada anterior
Los 7 Hábitos en la Atención Efectiva del paciente con Vértigo
Entrada siguiente
Terapia tópica de presión negativa. Parte II

Entradas relacionadas

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Menú