Terapia tópica de presión negativa

Terapia tópica de presión negativa. Parte II

Estas terapias se aplican para acelerar el proceso cicatricial, sin embargo, no se deben utilizar para cerrar las heridas, la misma solo aproxima bordes mediante la contracción de los mismos a la vez que el tejido proliferativo o de granulación aumenta al punto de ir rellenando el defecto.

Según sea el lecho de la herida, se plantean objetivos para alcanzarlos en el menor tiempo posible, en un lapso no mayor a dos semanas, es decir si el lecho tiene moderado a abundante volumen de exudado purulento, no podemos esperar que en una semana está lista para cierre terciario o primario retardado.

Es aquí donde se establecen las pautas a seguir, en este caso la presión negativa se aplica para lograr controlar el exudado y a su vez evitar o disminuir los efectos negativos de este, como lo son la maceración de bordes o piel perilesional lo cual conlleva al aumento en tamaño de la herida original provocando aumentar los costos de las curas, por el uso de otros apósitos implicados en el manejo de esa peri lesión (y no simplemente en la protección de la misma) y el tiempo de cicatrización.

Estas terapias deben ser colocadas por personal de salud con buen dominio de la práctica, ya que, por ejemplo, deben aplicarse en el lecho de la herida y dejar un margen libre entre el apósito primario sea este gasa o espumas de poliuretano o alcohol polivinilo y el borde de la herida, sin ir más allá de los bordes de la herida o sin llegar a estar en contacto con piel perilesional.

El hecho de que lo anterior suceda, se traduce en una mala práctica con efectos negativos para la piel del paciente, ya que complicamos la herida toda vez que lastimamos la piel sana, por ello es justo considerar proteger los bordes con soluciones de barrera o hidrocoloides.

Estas terapias también pueden actuar como puente conectando dos o más lesiones cercanas, en cuyos casos la piel perilesional de esas heridas (que ya mantienen la espuma) se cubre con el film adhesivo transparente y sobre ella se coloca el apósito ya sea gasa o alguna de las espumas, luego se cubre con otra lamina de film de modo que quede sellado y posteriormente se fija a un punto común y se coloca la ventosa que es la que trasmite la presión que se elige y en uno de los tubos envía las secreciones al colector, una vez que haya iniciado su función.

Para cuando las lesiones solo son dos se cuenta con un dispositivo en “y”, presente en la mayoría de las marcas con las que contamos y con los brazos de la “y” se logra conectar ambas heridas, pero cada una con su respectiva ventosa, y luego con el colector.

Los colectores según marca y modelo van desde 100ml hasta 1000ml.

También hemos tenido la experiencia de colocar hasta dos sistemas de presión negativa en un mismo paciente con excelentes resultados.

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